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Cómo influye la radioterapia en sus opciones de reconstrucción mamaria


La radioterapia es uno de los factores que más influyen en el resultado de la reconstrucción de la mama. Tanto si la reconstrucción se hace antes, durante o después del tratamiento con radioterapia, entender cómo cambia los tejidos es clave para decidir bien junto al equipo de cirugía. Esta guía explica qué le hace la radioterapia al tejido del pecho y cómo esos cambios marcan qué opciones de reconstrucción tendrá.

Cómo cambia la radioterapia el tejido del pecho

La radioterapia ataca las células del tumor, pero también afecta, sin remedio, al tejido sano que hay en la zona tratada. Sus efectos aparecen en varias fases que se alargan en el tiempo. Por eso el aspecto del pecho y la calidad del tejido pueden seguir cambiando mucho después de terminar las sesiones.

Durante el tratamiento hay una primera fase de inflamación, con la piel roja, hinchada y sensible. En los meses siguientes llega una fase en la que el tejido se vuelve, poco a poco, más firme y menos elástico (fibrosis). Por último, una fase tardía puede durar años, con el tejido que sigue encogiéndose y engrosándose y con pequeños cambios en los vasos sanguíneos.

Entre los principales cambios que causa la radioterapia están: la piel más gruesa y con otro color, el tejido del pecho más duro (fibrosis), la pérdida poco a poco de volumen a medida que el pecho se encoge, la tensión y la retracción en la zona operada, y un daño microscópico en los vasos que hace que el tejido cure peor en futuras cirugías. La radioterapia no solo afecta al pecho, también a lo que hay alrededor: la pared del tórax, las capas de tejido y, a veces, las costillas de debajo.

Cómo influye en la reconstrucción con implante

La radioterapia influye mucho en la reconstrucción con implante. Los estudios coinciden en que la contractura capsular (un endurecimiento anormal del tejido de cicatriz alrededor del implante) llega al 40-50% en implantes que han recibido radioterapia, frente a solo un 10-15% cuando no la han recibido. Este aumento tan grande del riesgo obliga a planear la cirugía con mucho cuidado en mujeres que van a recibir radioterapia.

Los expansores tisulares (globos que estiran la piel) junto con la radioterapia tienen alrededor de un 25% de problemas graves: que la herida se abra, infección o que el globo quede a la vista. La piel dañada, menos elástica, aguanta mal el estiramiento poco a poco que necesita la expansión. Por eso, hoy muchos equipos de cirugía no aconsejan usar expansores cuando se prevé radioterapia.

Conviene saber, además, que muchos expansores llevan piezas con imán que pueden estorbar en la resonancia magnética. Esto puede limitar las pruebas de imagen, tanto durante el tratamiento como en el seguimiento de después.

Si el expansor ya está puesto cuando se confirma que hace falta radioterapia, los cirujanos suelen rellenarlo más rápido antes de empezar las sesiones. Así se logra un mejor punto de partida y se bajan algunos riesgos, aunque la radioterapia puede seguir afectando al resultado final.

Cómo influye en la reconstrucción con tejido propio

El tejido propio (tejido vivo de su cuerpo traído desde otra zona) suele aguantar la radioterapia mejor que un implante. Aun así, la radioterapia también afecta al tejido del colgajo y puede causar retracción, fibrosis y necrosis grasa (muerte de parte de la grasa, que puede dejar bultos firmes en el pecho reconstruido).

Por eso, muchos centros especializados prefieren retrasar la reconstrucción con tejido propio hasta al menos 6-12 meses después de terminar la radioterapia. Ese tiempo deja que los tejidos se estabilicen y que los efectos de la radioterapia se vean del todo antes de operar. Cuando la reconstrucción con tejido propio se planea tras la radioterapia, los cirujanos pueden traer un poco más de volumen para compensar el encogimiento que suele causar la radioterapia.

Hay una excepción importante: las mujeres que desarrollan un segundo cáncer en un pecho que ya recibió radioterapia. En estos casos, algunos hospitales usan el colgajo del dorsal ancho durante la mastectomía por la recaída. Traer tejido sano, sin radioterapia, a la zona ayuda a que la herida cure mejor dentro de un campo dañado por la radioterapia.

Cuándo reconstruir en relación con la radioterapia

El momento de la reconstrucción respecto a la radioterapia es una de las decisiones que más pesan en el plan de tratamiento. La mayoría de los cirujanos aconsejan esperar entre 6 y 12 meses tras terminar la radioterapia antes de reconstruir. Ese tiempo deja que los tejidos se asienten y que los efectos de la radioterapia se vean por completo.

La reconstrucción inmediata, antes de la radioterapia, es posible en algunos casos, pero necesita que el cirujano del cáncer, el cirujano plástico y el oncólogo de radioterapia trabajen muy coordinados. Si el plan incluye radioterapia, el equipo puede aconsejar la reconstrucción diferida como la opción más segura, sobre todo si se basa en implantes.

La llamada reconstrucción diferida-inmediata ofrece un camino intermedio. En este enfoque, usado en algunos países como los Países Bajos, primero se quita el tumor y se cierra la herida. Si el estudio del tejido confirma que los bordes están limpios, la reconstrucción se hace unas dos semanas después. Cuando la herida ya ha curado, la radioterapia puede empezar sin esperar.

Qué opciones funcionan mejor tras la radioterapia

Al comparar técnicas de reconstrucción en mujeres que han recibido radioterapia, la reconstrucción con tejido propio suele dar mejores resultados que la basada en implante. El propio tejido vivo se integra de forma más natural en una zona que ha recibido radioterapia y envejece de manera más previsible. El colgajo DIEP, el colgajo del dorsal ancho y otras técnicas de tejido propio aportan a la pared del tórax tejido nuevo, sin radioterapia y con su propio riego de sangre.

La reconstrucción con implante sigue siendo posible tras la radioterapia, pero las mujeres deben conocer que el riesgo de problemas es bastante más alto, sobre todo la contractura capsular. Algunas mujeres eligen un implante al principio y, más adelante, pasan a una reconstrucción con tejido propio cuando su caso lo permite.

El relleno con grasa propia (lipofilling) cumple un papel complementario muy útil en la reconstrucción tras la radioterapia. Esta técnica mejora la calidad de la piel dañada por la radioterapia, rellena hundimientos del contorno y aporta volumen. Muchos cirujanos planean varias sesiones de relleno con grasa propia como parte del plan en mujeres que han recibido radioterapia.

Efectos de la radioterapia tras la cirugía conservadora

Las mujeres que se hacen una cirugía conservadora de la mama y luego radioterapia tienen sus propias cosas a tener en cuenta. El hueco que queda tras la cirugía puede parecer pequeño al principio, pero los efectos de la radioterapia, que aparecen con los meses y los años, pueden hacer que el pecho tratado quede bastante más pequeño y firme, con hundimientos visibles y cambios en la forma.

Para estos cambios tras la cirugía conservadora, las opciones incluyen: el relleno con grasa propia para recuperar volumen y mejorar la piel, técnicas para repartir el tejido de la zona y, en algunos casos, una reconstrucción parcial con colgajos cercanos como el LICAP. A veces, reducir el otro pecho es la forma más sencilla de lograr simetría.

Radioterapia y cirugía oncoplástica

Las técnicas oncoplásticas, que unen el quitar el tumor con dar forma al pecho, pueden mejorar cómo se reparte la radioterapia al dejar el tejido distribuido de forma más uniforme. Antes de mover el tejido, los cirujanos colocan unas marcas (clips) en el sitio donde estaba el tumor, para que el oncólogo de radioterapia pueda dirigir la radioterapia con precisión a la zona correcta.

Preguntas que conviene hacer a su equipo de cirugía

Si la radioterapia va a formar parte de su plan, conviene hablar con su equipo médico de cosas como: ¿cuál es el mejor orden entre la radioterapia y la reconstrucción en mi caso?; ¿qué técnica de reconstrucción encaja mejor conmigo, teniendo en cuenta la radioterapia prevista?; ¿cuánto debo esperar tras la radioterapia antes de reconstruir?; ¿qué riesgo de problemas hay con implante y con tejido propio después de la radioterapia?

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Escrito por el Dr. Mahyar Foumani, cirujano plástico y reconstructivo especializado en reconstrucción mamaria. Basado en el libro «Reconstrucción Mamaria Explicada». Para más información sobre todas las opciones de reconstrucción y su relación con la radioterapia, visite breastreconstructionsurgeon.com.

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