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Cirugía oncoplástica tras la cirugía conservadora: cómo preservar la forma natural del pecho


La cirugía conservadora de la mama, conocida normalmente como lumpectomía, permite conservar el pecho natural mientras se trata el cáncer de forma eficaz. A diferencia de la extirpación de la mama (mastectomía) —que quita todo el pecho—, la cirugía conservadora quita solo el tumor y un pequeño borde de tejido sano alrededor. Así se conserva la mayor parte del tejido del pecho y, junto con la radioterapia, ofrece un buen tratamiento del cáncer.

Aun así, aunque se conserve la mayor parte del pecho, la cirugía puede causar cambios visibles en la forma, el contorno o la simetría. Cuánto cambie depende del tamaño del tumor, de dónde esté y de cómo es cada pecho. Sin un cuidado especial del resultado estético, algunas mujeres acaban con hundimientos del contorno, irregularidades o diferencias de volumen entre los pechos.

La cirugía del cáncer de mama de hoy presta tanta atención a quitar el tumor como al resultado estético. Cuando se planea bien, la cirugía conservadora trata bien el cáncer y, a la vez, mantiene —e incluso, a veces, mejora— el aspecto del pecho.

Técnicas de cirugía que cuidan la forma

Cuando se va a hacer una cirugía conservadora por cáncer de mama, lo principal sigue siendo quitar el tumor por completo, con bordes limpios. Las técnicas de hoy, sin embargo, reconocen que cuidar el aspecto natural del pecho es un objetivo igual de importante.

Qué influye en el resultado estético

Varias cosas marcan la diferencia en el resultado estético tras la cirugía conservadora. La relación entre el tamaño del tumor y el tamaño del pecho es el mayor reto. El sitio del tumor también influye en lo visible que será la cicatriz y en el sostén del pecho: los tumores en la parte de arriba y hacia fuera suelen dejar cambios menos llamativos.

La cantidad y la densidad del tejido del pecho influyen en cómo responde el pecho cuando se quita tejido, y los efectos previsibles de la radioterapia deben tenerse en cuenta al planear la cirugía.

Dónde se coloca la incisión

El sitio y la forma de la incisión influyen mucho en lo visible que será la cicatriz y en el acceso del cirujano. Las incisiones bajo el pecho se esconden en el pliegue natural de debajo. Las que rodean la areola siguen su borde. Las radiales van desde la areola hacia fuera, como los radios de una rueda.

Estrategias básicas para cuidar la forma

Incluso sin usar técnicas oncoplásticas complejas, hay varias estrategias básicas que ayudan a cuidar la forma. Una es mover el propio tejido del pecho para rellenar el hueco que deja la lumpectomía. Otra es cerrar bien ese hueco con puntos para reducir el posible defecto.

La técnica oncoplástica «batwing»

La técnica «batwing» (en forma de alas de murciélago) busca tratar el tumor y, a la vez, mejorar la forma del pecho. Se basa en cortes elípticos estudiados que se extienden hacia los lados, recordando a las alas de un murciélago. Permite quitar el tumor y el tejido de alrededor, ayuda a mover y repartir el tejido del lateral del pecho y reduce esa sensación de «hundimiento» que puede dejar la lumpectomía normal.

Métodos oncoplásticos para un buen resultado

La cirugía oncoplástica es una evolución del tratamiento del cáncer de mama que une de forma clara las técnicas de cirugía plástica con el quitar el tumor. La propia palabra une «onco» (que se refiere al cáncer) y «plástica» (que se refiere al remodelado). Estas técnicas amplían las opciones de conservar el pecho y ofrecen soluciones a mujeres que, de otro modo, podrían necesitar una mastectomía.

Las ventajas del método oncoplástico

La cirugía oncoplástica tiene varias ventajas claras. Permite quitar un borde de tejido más amplio sin estropear el aspecto del pecho. Hace posible quitar tumores más grandes manteniendo el pecho, y facilita tratar tumores en sitios difíciles. Además, se puede aprovechar para corregir, en la misma cirugía, problemas que ya había, como un pecho caído, asimetría o un pecho demasiado grande.

Técnicas que mueven el propio tejido

Las técnicas que mueven el propio tejido —las más habituales dentro de la cirugía oncoplástica— reparten el tejido del pecho que queda tras quitar el tumor. En mujeres con pechos medianos o grandes, los patrones de reducción del pecho dan muy buenas soluciones: quitan el tumor junto con el tejido de más, remodelan el tejido que queda y recolocan el pezón con la areola.

Hay varios patrones de reducción que se pueden adaptar a la cirugía oncoplástica: el patrón Wise (en T invertida) deja una cicatriz en forma de ancla; el patrón vertical va bien para reducciones moderadas; la reducción en J facilita llegar a tumores de la parte de abajo y hacia fuera; y la reducción en L es la opción ideal para tumores de la parte de abajo y hacia dentro.

Técnicas que añaden tejido de otra zona

En mujeres con pechos más pequeños, o cuando hay que quitar bastante tejido, las técnicas que añaden tejido traen tejido de otra zona del cuerpo. El colgajo LICAP usa tejido del lateral de la pared del tórax. El colgajo TDAP trae tejido de la parte de arriba de la espalda. El colgajo AICAP aprovecha tejido de la pared delantera del tórax para defectos en la zona interna del pecho.

Simetría con el otro pecho

Una ventaja importante de la cirugía oncoplástica es que permite trabajar también la simetría con el otro pecho durante el propio tratamiento del cáncer. Las opciones incluyen una reducción del otro pecho, un lifting del pecho (mastopexia) o ajustes más pequeños.

Cirugía oncoplástica y resultados frente al cáncer

Lo que se sabe indica, una y otra vez, que la cirugía oncoplástica logra resultados frente al cáncer iguales o incluso mejores que la lumpectomía clásica. Las cifras de control del cáncer siguen siendo muy buenas, los bordes a menudo quedan mejor y la mamografía sigue detectando bien si el cáncer vuelve.

Cuándo hacerla

La reconstrucción inmediata (hacer la parte oncoplástica en la misma cirugía) suele dar los mejores resultados, porque se trabaja sobre un tejido que aún no ha recibido radioterapia. Una vía intermedia, usada en algunos países como los Países Bajos, es la «reconstrucción diferida-inmediata»: primero se quita el tumor y, hacia la segunda semana, si el estudio del tejido confirma que se ha quitado todo, se hace la reconstrucción oncoplástica.

La reconstrucción diferida puede ser mejor cuando todavía no está claro cuánto van a cambiar los tejidos tras la radioterapia. La mayoría de los cirujanos aconsejan esperar entre 6 y 12 meses tras la radioterapia.

Cuidar la forma nunca se hace a costa del tratamiento del cáncer. Mantener bordes limpios sigue siendo el objetivo principal de la cirugía. De hecho, las técnicas avanzadas para cuidar la forma ayudan a ese objetivo, porque permiten bordes más amplios sin estropear el aspecto del pecho.

Preguntas frecuentes sobre las técnicas oncoplásticas

¿Qué es la cirugía oncoplástica del pecho?

La cirugía oncoplástica une, en una misma cirugía, el quitar el cáncer y las técnicas de cirugía plástica para conservar el aspecto natural del pecho.

¿Cambiará el aspecto de mi pecho tras la cirugía conservadora?

Depende de cuánto tejido se quite. Cuando se quita más del 10-20% del volumen del pecho, las técnicas oncoplásticas ayudan a reducir los cambios visibles.

¿Siempre hace falta radioterapia después de la cirugía conservadora?

En la mayoría de los casos, sí. La combinación de cirugía conservadora y radioterapia ofrece las mismas posibilidades de curación que la mastectomía en los cánceres de mama en fase inicial.

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Entre las técnicas oncoplásticas están el colgajo LICAP, el colgajo AICAP y el relleno con grasa propia para pequeños defectos.

Escrito por el Dr. Mahyar Foumani, cirujano plástico y reconstructivo especializado en reconstrucción mamaria. Basado en el libro «Reconstrucción Mamaria Explicada».

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